domingo, 5 de abril de 2015

DE FUENTE SEGURA AL RECÓ DE AGUAMULA (SIERRA DE SEGURA) 04-04-2015


Nuevamente pateamos éste rincón Segureño del que estamos profundamente enamorados e inspirados por una ruta que realizo recientemente Alsamuz decidimos llegar al Recó del Aguamula partiendo desde Fuente Segura. Pero fuimos en buena parte improvisando, "investigando" o casi mejor dicho "vamos a meternos por ahí a ver si tiene salida o a ver donde salimos". El resultado fue una ruta preciosa, pero muy dura, subiendo y bajando barrancos, a veces por zonas muy cerradas de vegetación, a veces con pasos expuestos. Mi enhorabuena a Encarni por aguantar como una campeona nuestras improvisaciones. Partimos desde Fuente Segura (nacimiento del río Segura), caminando por la pista de tierra que se dirige a Fuente Segura de Arriba. Obviamos otra pista que sale a nuestra izquierda y por la que regresaremos a la tarde. En breves metros llegamos a un arroyo junto a unas naves ganaderas, salimos de la pista y remontamos el arroyo por veredas bastante definidas de ganado, hacia el SO y por el margen natural derecho (izquierdo en el sentido de nuestra marcha). Estamos remontando en suave ascenso la Vertiente de la Fuente de la Puerca, por una zona bastante desarbolada, solo tenemos que ir sorteando espinos siguiendo la vereda. Un poco antes de remontar del todo el arroyo nos salimos a la derecha, hacia el NO, ascendiendo a la muy cercana meseta de la Hoya de Poyo Serbal, pasando entre un portillo entre rocas. Seguimos con la misma dirección atravesando éste llano hasta llegar al borde Oeste de la meseta. Estamos en el filo de un gran “embudo” y las vistas son espectaculares, divisando gran parte de la ruta de hoy. Más o menos en el centro de éste “embudo” una gran flecha de piedras nos indica el comienzo del zigzagueante sendero que desciende a los Miravetes. El sendero describe un trazado espectacular con unas vistas impresionantes, sobretodo de los espectaculares cortados y pedreras bajo los Miradores, en las llamadas Umbrías de Parra. De vez en cuando nos salimos del sendero para asomarnos a asombrosos balcones y casi sin darnos cuenta estamos justo encima de la aldea de los Miravetes. Llegamos a una bifurcación de veredas, aunque la de la izquierda, la que toma dirección SO y que va llaneando es mucho menos evidente, pero es la que tomamos. La otra desciende a los Miravetes hacia el Oeste. Ésta vereda sigue más o menos la raspa de la loma por la que descendemos (Poyo de la Higuera en algunos mapas). Llega un momento en que la vereda se separa de la raspa y desciende decididamente hacia el cortijo de Antonio, hacia el NO, pero nosotros decidimos hacerlo por el barranco que tenemos a nuestra izquierda, pensando que llegaríamos a dicho cortijo de forma más rápida y recta, dejandonos llevar por los cercanos bancales que tenemos debajo. Pero dicho descenso aunque muy corto fue complicado, muy empinado y escurridizo, a parte de que no atajamos, solamente llegamos a los bancales superiores del cortijo de Antonio. Para llegar a dicho cortijo tenemos que seguir la vereda que recorre los viejos bancales arroyo abajo (la vertiente de la Tinada de Antonio). Continuamos arroyo abajo hasta que éste desemboca en el arroyo del barranco del Lobo o los Centenares. Ahora toca remontar el barranco del Lobo hasta llegar al Collado de las Hoyas, en un bellísimo periplo , algo duro por algunas de las rampas a subir y por que lo hacemos campo a través, pero sin excesivas dificultades técnicas. Para ello en un principio vamos remontando el arroyo de bancal en bancal, entre choperas, alamedas y jóvenes pinares, hacia el Sur, SO. Pasamos bajo los Centenares, pero sin llegar a ver dicha aldea y en una bifurcación de barrancos tomamos el de la izquierda, en el paraje denominado Huelga del Arroyo de Parra bajo los colosales cortados y pedreras de la Umbría de Parra. Nos situamos justo bajo el collado de las Hoyas, pero nos separa una fuerte pendiente entre un denso pinar y por la que ascendemos, sin prisa pero sin pausa. Desde el collado nos encaminamos a las cercanas ruinas de un cortijo, del cual desconocemos su nombre. Las vistas son espectaculares, destacando la gran mole de las cercanas Banderillas. Seguimos hacia el sur hasta salir al sendero y llegar al Collado de los Frailes, conectando con el GR-7 Y GR-247. En la bifurcación tomamos a la derecha y siguiendo las balizas de los GR llegamos a la bella aldea en ruinas de la Hoya de la Albardía. De nuevo seguimos las balizas , pasamos por la Tiná de las Hoyas, emplazada en otro bello paraje y comenzamos el descenso en dirección SO, hacia el cortijo de la Frenedilla. Pero unos 300 metros pasada la Tiná de las Hoyas, nos salimos de GR a la izquierda por una vereda que se introduce en el gran anfiteatro del Recó del Aguamula (o Recodo del río Aguasmulas) y que desciende hasta las ruinas del cortijo del Recó. Aquí comenzamos la parte más dura y dificultosa de la ruta, aunque hay que decir que el paraje es simplemente espectacular, apabullante, sobrecogedor. La grandeza del paisaje es soberbia. La vereda que en un principio es bastante clara se torna muy difusa y se confunde con otras de animales. Va descendiendo poco a poco hacia el Sur, en busca de los bancales del cortijo del Recó. Pero nosotros intentamos no perder demasiada cota y bajo los espectaculares cortados que nos rodean intentamos llegar al nacimiento del Aguamula o Aguasmulas. Pero llegamos a un callejón sin salida, cortados por lado , vertiginosas pedreras por otro, así que hacia el Oeste fuimos con mucho cuidado descendiendo por donde estimamos más seguro hacia los bancales del Recó, para desde allí buscar el nacimiento. Una vez en los bancales comenzamos a remontar el Aguamula en busca de su nacimiento. Pero cometimos un error, lo hicimos por su orilla natural izquierda, la derecha de nuestra marcha, llegando a otro callejón sin salida, entre paredes rocosas e impenetrables zarzas y a escasos metros del nacimiento. Con mucha frustración vimos que por la otra orilla hubiéramos llegado sin demasiados contratiempos, así que decidimos descender de nuevo a los bancales y dejar para otro día la visita al nacimiento, pues se nos estaba haciendo tarde y la montaña y el nacimiento no se van a mover de ahí y aunque cueste , a veces hay que saber renunciar. Teníamos planeado regresar por la Fresnedilla y los GR hasta la Hoya del Ortigal, pasando de nuevo por la Tiná de las Hoyas. Pero pasar por la Fresnedilla supone dar un considerable rodeo, así que decidimos remontar el barranco de los Horcajillos por su mismo lecho. El trayecto fue corto pero muy empinado y agotador , aunque sin excesivas dificultades técnicas. En poco más de media hora estábamos en la Tiná de las Hoyas. Desde la Tiná tomamos un itinerario muy habitual para no tener que dar un rodeo por la Hoya de la Albardía y el Collado de los Frailes. Tomamos una senda bastante imperceptible hacia el Este en un principio para ir virando hacia el NE, pasando por un barranco con viejos bancales de cultivo. En breve tiempo salimos al sendero por donde discurren los GR y a la Hoya del Ortigal, cruce de caminos y precioso lugar, en los límites meridionales de los Miradores y el Pinar del Risco; puerta a los vastos Campos de Hernán Perea. Desde aquí tomamos el carril que hacia el Norte, NE nos llevará a Fuente Segura tras casi 8 kilómetros de caminata. Pero no por desarrollarse por carril éste tramo carece de interés o belleza, todo lo contrario. Caminamos por una zona de transición entre los profundos valles y barrancos de fragosa vegetación, típicamente conocidos en éste Parque Natural y la vasta , desolada, casi lunar, pero de sugerente e inusual belleza de la altiplanicie de los Campos. Los relieves se tornan más alomados, dominados por profundas dolinas y solitarios y grandes pinos laricios. Caminamos entre dos unidades orográficas principales, por un lado los conocidos como Miradores, a los que podemos asomarnos y el más cómodo es el señalizado y balizado Mirador de Juan León y desde el que se obtienen grandes y bellas panorámicas, sobretodo del rincón Segureño donde se ubican gran parte de las aldeas y cortijos expropiados para la creación del Coto Nacional de Caza. Por el otro lado tenemos al Pinar del Risco con altitudes cercanas a los 1.900 metros y mucho más forestado. Llegamos al barranco de la Cañada de la cruz , entre el Pinar del Risco y el Monte Mariasnal y en pocos metros a Fuente Segura.










Desde Fuente Segura comenzamos a remontar la Vertiente de la Fuente de la Puerca.

El Pinar del Risco y su denso bosque.


Meseta de la Hoya del Poyo Serbal , donde arranca el sendero que desciende a los Miravetes.

En el borde Oeste de la meseta obtenemos inmensas vistas.


La cabecera del barranco del lobo por donde ascenderemos al collado de las Hoyas, el cual tiene de fondo a las Banderillas.

La bella aldea de los Centenares.

Perico ante los Miradores, la Umbría de Parra y los Centenares.

Manu encabeza el sendero de bajada a los Miravetes.

Increíbles formaciones rocosas.

Los Miradores y la Umbría de Parra.

Balcón natural sobre los Miravetes ....

...y el fabuloso valle donde se asienta.

Los Miravetes.


Los Centenates, vistos en nuestro camino al cortijo de Antonio.


Barranco de la vertiente de la Tiná de Antonio.


Umbría de Parra.

Barranco del Lobo y los Centenares.

Complicado aunque breve descenso .....

.....a la Vertiente de la Tiná de Antonio.

Cortijo de Antonio....

...emplazado en un bello paraje.


Comenzamos a remontar el barranco del Lobo , entre viejos bancales de cultivo  y choperas.

Sin duda se trata de parajes paradisíacos.   



Comienzan las duras rampas de subida. Encarni y Miguel  en plena faena.

Encarni, gran campeona se toma un respiro.


La belleza del barranco es apabullante.




Nos queda la última y dura rampa.....

....entre un denso pinar....

...para llegar al Collado de las Hoyas.

Vieja alberca y fuente...

...de un cortijo del cual desconocemos su nombre. Está situado entre los collados de las Hoyas y los Frailes.

Collado de las Hoyas.

Uno de los barrancos que alimentan al arroyo de las Grajas.

Camino del collado de los Frailes.


Collado de los Frailes.

Hoya de la Albardía.



Hoya de la Albardía, pequeña aldea que se emplaza en un precioso paraje.


Tiná de las Hoyas....

...lugar de paso para multitud de rutas.

Sendero que desciende a la Fresnedilla.

El impresionante Recó del Aguamula.


La belleza del lugar es sobrecogedora.


El valle del Aguasmulas.


La vereda se torna difusa y complicada por momentos.

Nos encontramos entre grandes paredes rocosas por un lado....

...y vertiginosas pedreras por otro.


Los Horcajillos.



Complicado descenso a los bancales del viejo cortijo del Recó.

Los bancales del Recó y el impresionante valle del Aguasmulas.

Soberbios cortados cierran el Recó, convirtiendo éste paraje en un increíble anfiteatro pétreo.




Llegamos al Aguamula y lo remontamos para llegar a su nacimiento.



...pero nos equivocamos de orilla y nos quedamos encerrados entre paredes rocosas y densas zarzas no pudiendo llegar al nacimiento.


En los bancales del cortijo del Recó.


Para regresar decidimos hacerlo remontando el barranco de los Horcajillos.

Tramo muy empinado y fatigoso, pero sin excesivas dificultades.


Nos despedimos del Recó, pero solo es un "hasta pronto",tenemos una ruta pendiente con él.

Llegamos a la preciosa Hoya del Ortigal.....

....puerta que comunica los Campos de Hernán Perea con la Sierra de Segura más abrupta.

Los Campos de Hernán Perea.

Llegando a los Miradores de Juan León.

Últimos kilómetros para finalizar ésta ruta circular.











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